Una boda sin sentimientos, sin...
Capítulo 40 Una boda sin sentimientos, sin…
Mientras caminaba hacia el ascensor, Leónidas se limpió cualquier rastro de lápiz labial que haya quedado en la comisura de los labios con el pulgar.
El deseo insatisfecho lo carcomía. Le costó apagar su erección. Abstenerse era una especia de ejercicio de autocontrol.
Pensó que tendría que pedirle disculpas a Talina, había actuado de modo irracional, pero el que ella creyera que lo tenía comiendo en la palma de su mano lo exaspero.
Más tarde, entró e