Capítulo 101 La indiscutible lógica de Sofía
—¿Cómo podrías ignorar a tu propio hijo y atender a los hijos de otra persona? —escucho decir a Talina con la voz cargada de reproche—. ¡Mi hijo es tu verdadera familia!
Leónidas sintió que el aire le faltaba y sus manos se empapaban de un sudor frío. Tenía los ojos enrojecidos y la respiración entrecortada. La frase lo golpeó. Esta era su peor pesadilla: el niño abandonado que fue una vez resurgía como un peso insoportable sobre sus hombros. Talina