Capítulo 43 Celebrar que cosa…
Ariana solo pudo asentir, tocándose los labios con la punta de los dedos mientras veía a su ahora "esposo" caminar hacia la salida sin esperar a nadie. El "ratoncito" había mordido al león, pero el león acababa de dejar una marca que ella no sabía cómo borrar.
— ¡Un momento! —escuchó Leónidas decir al viejo Celis.
De inmediato, Leónidas se detuvo en seco, con la mano ya puesta en el pomo de la puerta de salida. Exhaló un suspiro de frustración antes de girarse.
— ¿Qué pasa, papá? —preguntó con la voz cargada de impaciencia.
—Detente allí. Iremos a celebrar —sentenció Reinaldo, golpeando el suelo con su bastón para enfatizar que no era una sugerencia, sino una orden.
Leónidas lo miró completamente confundido, como si su padre acabara de hablarle en otro idioma. Se giró lentamente, con los puños apretados a los costados. La palabra "celebrar" le sonó como un insulto, una burla cruel después del torbellino de emociones que acababa de experimentar.
— ¿Celebr