Capítulo 43 Celebrar que cosa…
Ariana solo pudo asentir, tocándose los labios con la punta de los dedos mientras veía a su ahora "esposo" caminar hacia la salida sin esperar a nadie. El "ratoncito" había mordido al león, pero el león acababa de dejar una marca que ella no sabía cómo borrar.
— ¡Un momento! —escuchó Leónidas decir al viejo Celis.
De inmediato, Leónidas se detuvo en seco, con la mano ya puesta en el pomo de la puerta de salida. Exhaló un suspiro de frustración antes de girarse.
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