Capítulo 44 Señora Celis
Ese pensamiento golpeó sus sienes con mucha fuerza. No se necesitaba más pruebas; la forma en que los dedos de Talina se cerraban sobre el brazo de Leónidas, con una posesividad que rayaba en lo obsceno delante de los niños, lo decía todo.
Ariana pensó que por lo visto habían estado juntos hace poco. Las insinuaciones sobre el encuentro de ayer no dejaban dudas: estaban hablando de sexo.
Aquella mujer de rojo representaba todo lo que Ariana no era: belleza, lujo, seguri