Capítulo 42 Acepto
En respuesta al comentario del viejo Celis, Leónidas miro a Ariana con un mal disimulado enfado.
—A mí nunca me vuelvas a hablar en ese tono —murmuró Leónidas por lo bajo, con los ojos encendidos de furia.
—Usted también tiene que cuidar el tono con el que se dirige a mí —respondió ella sin retroceder—. Recuerde que es una de mis condiciones. Deberá ser educado, respetuoso y considerado en todo momento. No servirá de nada este sacrificio si en estos diez años los niños ven que me trata de la peor manera. ¿Cómo cree que será su crianza en un ambiente así? Así que… deje de apuntarme con el dedo por todo.
Aunque lo dijo en voz baja, Leónidas escuchó cada palabra con mucha claridad.
—Lo he pensado y eso es mucho pedir para una empleada —masculló él—. Soy egoísta, malhumorado e incluso cortante. Habrá momentos en los que te gritaré.
—Seré su esposa, ahora los niños lo saben —le recordó ella con una frialdad que lo quemó—. ¿Qué ejemplo sería ese para Sofía? ¿Quiere que