[FRANCESCO]
Dos días después: 27 de marzo
El sábado en Suzuka siempre aprieta distinto. El aire es más denso, como si el circuito supiera que hoy no hay margen para el error. Camino por el paddock con el casco bajo el brazo y la cabeza llena de números: temperaturas, viento, degradación, referencias de frenado. Clasificar bien aquí no es un lujo; es una necesidad.
Y aun así, mi atención se quiebra.
La veo.
Sofía está a unos metros del garage, tablet en mano, hablando con uno de los ingenieros.