[FRANCESCO]
La Q3 empieza como una herida abierta.
El motor ruge bajo mis pies con esa vibración grave que se te mete en los huesos. El coche está perfecto, firme, obediente. Los neumáticos están exactamente en la ventana que queríamos. Todo encaja. Todo debería fluir.
Suzuka se abre frente a mí como un animal antiguo, técnico, implacable. No es un circuito que perdone dudas ni errores. Aquí o estás entero… o te devora.
Respiro hondo dentro del casco. Suelto el embrague.
—Francesco, pista limpi