89. UN PEDIDO ESPECIAL
[FRANCESCO]
La suite todavía huele a nuestra pasión reciente. La música se ha apagado, pero el calor entre nosotros permanece, pegajoso y embriagador. Sofía está recostada junto a mí, su cuerpo encajando perfectamente contra el mío, sus ojos grises fijos en los míos, brillando con la luz tenue de la lámpara.
No puedo contenerlo más. Cada segundo que pasa, cada respiración compartida, me recuerda lo inevitable: quiero pasar el resto de mi vida con ella. Pero antes de abrir la boca para cualquier