82. NADIE MÁS QUE TU
[SOFÍA]
La habitación está sumida en penumbras, solo la luz tenue de la lámpara dibuja sombras sobre la piel de Francesco. Su cuerpo recostado sobre la cama, con la camisa desabrochada, el cabello ligeramente despeinado, sus ojos verdes brillando con una intensidad que me atraviesa. Cada centímetro de su presencia me hace sentir que estoy al borde de perder el control, y quiero dejarme caer.
Se acerca a mí lentamente, cada paso es calculado, pero su aura de necesidad lo delata. Sus dedos rozan