77. ENCUENTROS
[SOFÍA]
Al día siguiente: 14 de noviembre
Salir de la habitación de Francesco cada mañana se siente como intentar escapar de un museo custodiado por cientos de cámaras invisibles. Cada movimiento debe ser medido, silencioso, casi imposible de ejecutar. Cierro la puerta con extremo cuidado, conteniendo la respiración, y me deslizo por el pasillo en punta de pie, consciente de que cualquier sonido podría delatarme.
Mis dedos rozan la barandilla del pasillo, y siento cómo el corazón se me dispara