49. EL PLAN PARA SALVARNOS
[FRANCESCO]
Me siento en la silla frente a ella, la luz de la mañana entrando a tiras por la persiana. Sofía me mira con esa mezcla de cansancio y sospecha que ya conozco demasiado bien. No quiero improvisar; no hoy. Necesito que entienda cada pieza del plan, que vea que no es una locura suicida sino una jugada calculada.
—Escuchame —empiezo, y apoyo las manos sobre la mesa como si con eso anclara las palabras—. Esto no puede seguir así. William nos va a aplastar si lo dejamos. Pero si hacemos