48. NUESTRO PLAN
[SOFÍA]
Estoy en la cama de Francesco, todavía envuelta en su calor, cuando tres golpes secos hacen vibrar la puerta. El corazón se me congela al instante.
—Mierda —susurra él, levantándose de inmediato.
No hace falta que me lo diga: salto de la cama, descalza, recogiendo la sudadera al vuelo. Me muevo como un fantasma entre la penumbra, apenas respiro. Corro al armario y me deslizo dentro, cerrando la puerta con un movimiento lento, tembloroso.
Apenas termino, la voz grave retumba en el pasill