Eva Davies.
Tener a Nikolaus tan cerca me consume. Su olor, su calor, la fuerza de sus brazos que quiero sentir siempre… cada latido suyo resuena dentro de mí como un llamado imposible de ignorar. Apenas sus labios rozan los míos, siento que me ahogo en deseo y ternura, como si fuese la primera vez que alguien me mira y me hace sentir completa, viva.
—Nik —susurro, la voz rota, ahogada.
—Eva —responde él, y el mundo se detiene—. Eres la mujer que siempre amaré.
Quise gritar que yo también lo amo