La nave se sacudía de un lado a otro como si fuera un barco en medio de una tormenta de furia. Yo estaba flotando en el centro del rayo de luz, sintiendo cómo el frío del espacio intentaba entrar en mis huesos.
Vi la mano de metal de mi madre arrancar el corazón de Alexander. Fue un gesto tan rápido y cruel que ni siquiera pude gritar, solo vi cómo la sangre dorada flotaba en el aire.
—¡NOOOOO! —finalmente solté un grito desgarrador mientras todo mi cuerpo se arqueaba de dolor.
La otra Emma, la