A William le costó encontrar al que fue el abogado de su padre.
Al parecer el hombre se había retirado y ya no era parte del bufete, pero después de explicarle a algunos de sus compañeros de quién era hijo y que quería verlo por un tema personal, accedieron a darle su dirección.
—Buenos días, Joel —saludó al hombre y le estrechó la mano—. No sé si me recuerde, hace ya algunos años que nos vimos, soy el hijo de…
—Richard Hudson, ¿cuál de los dos eres? Nunca aprendí a distinguirlos —dijo colocánd