A William le costó dormir esa noche, pero al final el cansancio terminó por vencerlo. Tenía miedo de despertar y encontrarse de nuevo solo en la cama.
Cuando despertó, su pesadilla parecía haberse hecho realidad, Kath no se encontraba a su lado. De un salto se levantó, desnudo, y salió de la habitación.
La encontró en mitad de la sala, con una bandeja en las manos y los ojos muy abiertos.
Ella lo recorrió con la mirada y la bandeja tembló. Una vez que el susto inicial pasó, sonrió al darse cuen