Había transcurrido más de una semana sin saber de su esposa.
William estaba desesperado.
—Debe dormir, señor Hudson —le dijo Benjamín—. Si se queda sin fuerzas cómo podrá estar bien en el momento en el que la encontremos.
Quería tener la misma esperanza que Benjamín, entre los dos habían buscado sin descanso.
La policía solo comenzó a hacer su trabajo más de veinticuatro horas después, cuando le presentaron suficientes pruebas de que la marcha de Kathleen no había sido voluntaria.
Tenían los te