Kathleen se preparó para marcharse a ver a su familia. No le importaba lo que dijera Will, no era ninguna presa y su único refugio eran su padre y hermano.
Cuando salió de la habitación, con la esperanza de no ser vista, se encontró al dueño de sus desvelos apoyado en la pared del pasillo.
—Kath, te estaba esperando, buenos días —le dijo y se llevó ambas manos a su entrepierna para cubrirse.
Al parecer había aprendido de la noche anterior.
—Han dejado de ser buenos en este momento —farfulló y e