William había roto ese contrato en un impulso.
Después de lo ocurrido y de su intento infructuoso por acercarse a ella, había descubierto algo muy importante. Kath no soportaba su cercanía, lo miraba con miedo y eso lo había provocado él.
Añoraba cuando lo miraba con cariño, cuando se le iluminaba la mirada cuando estaban juntos, cuando se entrega en la cama como si él fuera lo que todo lo que necesitaba. Y lo había perdido, por ser un imbécil, por dejarse dominar por los celos en lugar de la r