Sí llegó.

Raúl habla con Nathan sobre los recortes que ya se han hecho y demás. Madison ya mareada por el alcohol se arrima hasta Raúl y se recuesta de su hombro. Él se tensa, dejando de hablar de inmediato.

Nathan lo mira, como esperando que él haga algo malo para acuchillarlo.

Entonces el pelinegro envuelve la cintura de la mujer con su brazo, y gira el rostro para hablarle.

—¿Ya te quieres ir…?

—Ay sí… Ustedes dos… hablando de números… Qué aburrido.

Nathan ríe un poco, aliviado por ver a su hija tranquila.

—Está bien. Yo esperaré a alguien aquí, así que se pueden ir…

Raúl prensa la mandíbula.

Mierda. Ahora él tiene que llevarla.

«Perdón, cariño, perdón», repite en su mente pensando en Beatrice.

De nuevo en el otro restaurante, las personas integran a la CEO fácilmente. Hablan de negocios, algunos borrachos impertinentes mencionan cosas graciosas que hacen reír a todos. Y en medio de esto, Theodore se mantiene sobrio al ver a Beatrice tomar un vaso de whisky y sacudir la cabeza, como mareada.
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