Dos mesas.
Al llegar la noche, Beatrice le sonríe a la niñera.
—Por favor, cualquier cosa, solo llama —dice, nerviosa, y luego ve a su hija—. Cariño, pórtate bien. Cuando despiertes estaré aquí.
Valentina le da una mirada brillante.
—Sí mami, saluda a papá de mi parte. Le dices que lo extrañé hoy…
Beatrice se abruma. No le dijo que se vería con Raúl, pero parece que su niña así lo siente, y así será…
Después de dejarle un beso a su hija, la mujer se va. Enciende el reproductor con música romántica, coloca ambas manos en el volante e inhala y exhala.
Es la primera vez que ella le dará una sorpresa.
Al llegar al lujoso restaurante, finalmente le envía la dirección a Raúl. Sin contexto más que: lo espero.
Emocionada, sale de la camioneta, con todas las cosas en manos. Tiene una zona VIP pagada. Uno de los empleados la recibe para ayudarla con sus bolsas, ya que insistió en que quería organizarlo ella misma. Mantel negro, flores azules y blancas, tres obsequios en envueltos con mucho amor.
Su corazó