CAPÍTULO 36: CONSCIENTE.
Beatrice no es consciente del momento en que deja de temblar en los brazos masculinos. Solo se encuentra con su respiración calmada contra su pecho, sintiéndose a salvo.
El silencio entre ellos después de todo aquello no es incómodo, sino que más bien tenso, pues aún hay cosas por decir.
Suspirando, Raúl le hace verlo y le aparta un mechón del rostro. Le roza las mejillas con la yema de los dedos, y Beatrice traga hondo, estremecida. Porque no ve la ira en su mirada, ni