El espectáculo.
Beatrice pasó todo el restante del domingo pensando en cómo debía manejar las cosas con Aarón. Sí, debía denunciarlo. Sí, debía verlo tras las rejas o al menos encerrado en su casa quemándose de angustia por no tener vida social. Pero con ese último pensamiento fue que una idea llegó a ella.
Vida social.
Si había algo que Beatrice sabía que Aarón anhelaba recuperar, era a sus amigos, sus visitas a lugares costosos. Eso siempre había sido lo de él; presumir. Su necesidad de ser más grande, se debía a que anhelaba ser admirado.
Entonces ella se encargaría de que nadie pudiera olvidar su nombre.
Todos recordarían lo que él había hecho, no solo a ella, sino que también a todas las victimas de su ambición y rencor.
Se levantó muy temprano este lunes, con las ansias invadiendo su estómago. Le pidió a la niñera cuidar de Valentina, y le dejó una carta a la niña prometiéndole que estaría en casa pronto. Luego se reunió con Theodore en su mansión para proseguir con el plan.
Ahora, justo a las