Quitando máscaras.
La mañana del lunes, Raúl abre los ojos, no habiendo dormido nada de todos modos. La tensión en su cuerpo es casi insoportable. La única satisfacción que tiene es saber que al final de este día, Beatrice solo tendrá dos cosas por las cuales guardarle rencor, en lugar de tres.
Después de ducharse y vestirse, decide ir a la habitación de Romina. Escuchó que su día con Valentina fue hermoso y que nombraron al gato “Jinu”, como el nombre de un personaje de una película animada que a ambas les gusta.
A él le hubiera encantado estar allí con ellas.
Deja un beso en la frente de su hija y sale de allí para luego bajar las escaleras.
Se sorprende cuando huele el café recién hecho, pues él es el primero en despertarse siempre.
Cuando va a la cocina, encuentra a su padre ahí. Raúl desvía la mirada, tomando un vaso con agua solamente, y se dispone a salir; pero la voz de José lo detiene.
—¿Has comido bien?
Raúl se eriza, traga hondo, y sin darse la vuelta, sacude la cabeza en negación. Estos días