Consecuencias.
Los flashes y el alboroto de los periodistas afuera hacen que Aarón salga del shock. Justo cuando intenta escapar, el policía toma sus brazos con más fuerza, pero aun así insiste en ser liberado.
Las preguntas van y vienen.
—Señor Vega, ¿por qué quiso incriminar a su prima?
—¿Qué relación hay entre usted y la señorita Madison Halls? ¿Son amantes?
—¿Es consciente de los cargos en su contra?
Aarón siente que la cabeza va a explotarle, y lo hace, gritando.
—¡Aléjense de mí, cuerda de víboras! ¡Soy inocente! ¡Beatrice Durán es la verdadera responsable! ¡Confabuló con Raúl Meléndez para darle ventaja a LatinUnion! ¡Fue ella!
Pero sus acusaciones nadie las toma en serio. Pues las evidencias son claras.
Aarón se rehúsa a meterse en la patrulla y el policía usa la fuerza para obligarlo. Una vez dentro, ve cómo su madre llora con impotencia mientras sube a la patrulla detrás, pero también ve a Beatrice del lado dentro del restaurante dándole una mirada que le traspasa el alma.
Está jodido. El