La tarde se había instalado silenciosamente sobre el bufete. A través de los ventanales de la oficina de Renata, la ciudad parecía moverse a un ritmo distante, casi ajeno a la tranquilidad que reinaba en aquel espacio. Sobre el escritorio descansaban varios documentos, pero por primera vez en mucho tiempo ella apenas les prestaba atención. Su corazón seguía ligero desde que había visitado a su madre. La noticia del alta médica había llenado una parte de su alma que durante meses había permaneci