La nieve caía lentamente sobre la inmensa Plaza Roja de Moscú, cubriendo los antiguos adoquines con un delicado manto blanco que parecía transformar toda la ciudad en un escenario salido de un cuento. Las cúpulas multicolores de la Catedral de San Basilio brillaban bajo la tenue luz del invierno, mientras un viento suave hacía danzar pequeños copos alrededor de quienes caminaban disfrutando del paisaje.
Entre aquella multitud avanzaba una familia imposible de no mirar. Los tres pequeños camina