La mañana transcurría con una tranquilidad que hacía algunos años habría parecido imposible. La residencia principal de la familia Müller se encontraba llena de vida desde muy temprano. El amplio jardín lucía impecablemente cuidado, con enormes robles proyectando su sombra sobre el césped perfectamente cortado y un pequeño lago artificial donde algunos cisnes nadaban con absoluta calma. El canto de los pájaros acompañaba la brisa tibia de aquella mañana mientras las ventanas permanecían abierta