El imponente Palacio de Justicia despertaba con la solemnidad que lo había caracterizado durante décadas. Los amplios pasillos de mármol blanco reflejaban la luz que descendía desde las enormes claraboyas, mientras abogados, magistrados, funcionarios y periodistas caminaban con paso decidido hacia las diferentes salas de audiencia. Aquel día, sin embargo, existía una expectación poco habitual. No se trataba de un caso millonario ni de un proceso penal que mantuviera en vilo al país. Era un liti