La vida había encontrado, por fin, el equilibrio que durante tantos años les fue negado. La Villa Robson, restaurada con absoluto respeto por la historia de la familia de la madre de Sebastian, se había convertido en el lugar donde los recuerdos dolorosos habían sido reemplazados por risas infantiles, desayunos interminables y tardes llenas de aventuras. Aquella residencia ya no representaba una disputa por una herencia ni el símbolo de una injusticia. Ahora era simplemente un hogar, el hogar d