Marina fuerza una sonrisa y vuelve la mirada hacia Sávio, intentando disimular el nerviosismo que late en su pecho.
— ¿De verdad estás dispuesto a sorprenderme tanto hoy, no es así? — pregunta, tratando de mantener un tono ligero, aunque siente la incomodidad que envuelve el momento.
Sin notar el desconcierto de su novia, Sávio responde con una sonrisa confiada.
— Ya te dije que quiero hacer de esta noche algo inolvidable, Mari — dice, inclinándose más cerca, con un brillo en los ojos. — Basta