En cuanto José extiende la mano de su hija hacia Víctor, los dedos de él se encuentran en un toque suave con los de Marina. El calor de aquel contacto parece trascender el momento, creando una conexión aún más profunda entre los dos. Es como si, en ese simple gesto, todas las promesas no dichas y los sueños compartidos fueran reafirmados en silencio.
—Estás perfecta… más que perfecta —susurra Victor, tan bajo que solo ella puede oírlo.
Marina sonríe, con los ojos humedecidos, y responde en el m