Al salir, la puerta se cierra suavemente y Marina se queda sola en la habitación, sintiendo el peso de las palabras de su suegra. Pero en lugar de dejar que eso la afecte, respira hondo y enfrenta su reflejo en el espejo. La sonrisa vuelve a sus labios, firme y decidida. Nada ni nadie arruinaría ese día.
La puerta de la habitación se abre y su madre entra con una expresión intrigada, claramente percibiendo que algo sucedió durante su breve ausencia. Mira a su hija, que sigue frente al espejo, a