Aún aturdida por sus palabras, Marina lo mira, como si buscara alguna confirmación en el brillo intenso de los ojos de Victor. Su mente parece incapaz de procesar el momento. Las flores, el ambiente cuidadosamente decorado, la caja elegante en sus manos… y ahora, aquella pregunta que hacía que su corazón se desbocara.
—¿Tú… tú hablas en serio? —susurra, con la voz temblorosa, casi en un murmullo de incredulidad.
Víctor sonríe, con una expresión ansiosa y tierna.
—Nunca he estado tan serio en to