La alegría que Deyanira que tenía al contratar a Celia se eclipsó al ver a Gabriel cenando con Karen y su humor cambió con tal brusquedad, sin embargo, esto no le importó a su amiga Celia, que solo se limita a cenar feliz en el restaurante.
—Se me arruinó el apetito— dijo la rubia cuando apartó el plato con amargura – mañana te quiero temprano. No vayas a faltar por nada en el mundo. Te voy a enseñar todo lo que debes aprender y vas a ser mi mano derecha para destruir a esa mujer...
Celia tenía