Silas.
—Oye, amigo —Axel me abrazó de lado como si fuéramos los mejores amigos—. Desde que conocí a Malena, mi poder ha aumentado.
—¿Ajá?
Iba hacia el comedor, solíamos comer todos juntos para estar al tanto de cada situación. Él me encontró en el camino.
—¿No merezco un ascenso? —Me vio de reojo con picardía—. Puedo pelear en primera línea, estoy seguro.
—Ni lo sueñes, es peligroso. Si te pasa algo, ¿cómo crees que quedará Malena? Y si Malena está mal, Naomi está mal —bufé, quitándomelo d