Naomi.
Llegamos justo a tiempo y Rowan se hizo cargo de los que amenazaban con la vida de Silas. Él se desmayó, yo corrí para atraparlo con mis brazos, no me importaba su peso.
—Está herido —dije, al ver que su espalda sangraba—. ¿Dónde están los demás?
—Déjame ver —pidió Rowan.
Le di un permiso.
Él colocó su mano sobre la mejilla de su papá, estuvo analizando cada parte de su cuerpo como un profesional, y eso que era un niño.
—Sólo le dieron algo para dormir, tal vez por eso se veía muy