Silas.
—¡Pagarás por todo lo que le ha hecho tu familia a la mía! —exclamó Gauss, estábamos haciendo fuercitas con nuestras manos.
Tensé la mandíbula y mi hocico se cerró por completo, creí haberme roto los alrededores por lo filosos que estaban mis colmillos.
La luna llena nos daba más poder a ambos, pero Gauss no creía en la diosa, eso era un punto a mi favor.
—¿Tú crees que nosotros no hemos sufrido? ¡Esta guerra interminable se acabará hoy! —dije, furioso.
Mis ojos lo penetraban, su as