Naomi.
—¿A dónde me llevas? —me reí.
Silas cubría mis ojos y caminábamos por una zona desconocida. Era nuestra luna de miel, habíamos viajado lejos de nuestro hogar para disfrutar de un momento para los dos.
Silvana se quedó a cargo de Rowan, ya que ella trataba de quedar embarazada y no lo lograba.
—Ya llegamos —dijo, quitándome las manos.
Abrí los ojos cuando vi una enorme cabaña frente a mí, rodeada de miles de árboles y un señor en la entrada con traje de mayordomo.
—¿Y esto? —pregun