— Habla ya que solo me dieron media hora — dije tan fuerte que pareció un grito horrible
— Intento decírtelo para que no me veas como la mala del cuento, sé que amas a Eduardo, si no no estarías aquí, pese a todo lo que ya te he dicho – señaló conteniendo sus lágrimas
—Sí, lo amo– afirmé con tristeza — Pero antes que eso, importa más apoyarnos entre mujeres, creo que es lo único imprescindible para esta sociedad, así que habla ya – dije, pues yo había sufrido demasiado por el machismo de mi p