Capítulo 47

Después de escuchar a Fabiana solo pensé en qué era lo que debía hacer para que Eduardo reflexionara, pero de lo único que estaba segura es que él se estaba hundiendo solo, y por su propio gusto, y que por mi parte lo mejor que podía hacer era estudiar y marcharme de ese hospital, pues él ya lo había dicho muy claro, que ya era demasiado tarde.

Ante las palabras de su amiga, que estaban llenas de verdad, él me evadió la mirada, así que inmediatamente aparté mi mano de su cabeza y caminé.

— No,
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