No supe diferenciar en lo que sentía, una parte de mí quería marcharse de ahí, y otra me obligaba a detenerme; sabía bien que estaba perdida, que no había vuelta atrás, y que en ese lugar no existía nadie, que pudiera salvarme, que pudiera tenderme una mano, y yo ni siquiera podía hablar inglés, era una locura pensar en escapar ¿A dónde iría? Pero no quería ver más esos ojos mirándome con odio y amor. La confusión me estaba matando, que no supe si en verdad estaba caminando, corriendo o simplem