— Lamentablemente, han muerto — Contesté rápido, evitando entrar en contacto con la mirada de Eduardo, no quería verlo, no podía, me dolía el alma mencionar eso, y no sabía si él podía contener su rabia y mencionar quién era verdaderamente mi padre
— Oh, cuánto lo siento, disculpa por preguntar — se disculpó la mujer
— !Así que eres española! — Exclamó el señor sorprendido, como en una intervención necesaria para obviar el tema, me sentí salvada,
— Así es, tío, Mary Carmen, es una hermosa espa