Después de la visita al hospital regresamos a la casa, el día transcurrió como cualquier otro. Excepto porque Luca salió todo el día a una "reunión con sus deudores", pero regresó lleno de sangre, como siempre que salía. En este punto aún no entiendo cómo funcionan sus reuniones, pero queda claro que aquellos que le deben, terminan pasando un muy mal rato. La cantidad de sangre esta vez fue magistral. Tanto que al verlo atravesar la puerta sentí unas náuseas que me llevaron corriendo al baño, para vomitar hasta el alma.
Él no se acercó a mí hasta que se deshizo de toda esa sangre y ese olor a pólvora y sudor que traía impregnada. Quise preguntar qué había pasado, pero guardé silencio porque temía escuchar la respuesta. A veces olvido que es un capo.
En la noche de nuevo me llevó a su habitación, al parecer ya no quiere que duerma separada de él. Es comprensible, pues la última vez que dormí en mi habitación, casi me apuñalan hasta la muerte. Él teme por la vida de su bebé y por la m