(Punto de vista de Luca)
El teléfono vibró sobre mi escritorio. Reconocí el número antes de contestar. No me gustan las interrupciones, pero esta llamada era de las que nunca ignoro. Contesté sin saludar.
—Habla.
La voz de mi hombre llegó entrecortada, nerviosa, como siempre que traen malas noticias.
—Señor… lo confirmamos. Matteo está en la ciudad. El primer lugar donde apareció, fue el departamento donde vivía la señora. Preguntó por ella. Anduvo haciendo averiguaciones.
Me quedé en silencio