El comedor de la mansión brillaba como un escenario preparado para una farsa. Candelabros de cristal derramaban una luz dorada sobre la mesa larga, cubierta con mantel bordado y platos de porcelana fina. El aroma de los vinos más caros flotaba en el aire, mezclándose con perfumes demasiado intensos y sonrisas demasiado falsas.
Yo no sabía que esto pasaría hasta que me mandaron a bajar esa noche a participar en esa cena. Aparentemente estaban celebrando una alianza que Luca forjó desde que tomó