Un día después del juicio final
La casa se sintió equivocada en el momento en que Vivian cruzó la puerta.
No vacía—equivocada.
Ese tipo de equivocación que se aferra a las paredes, se filtra en la alfombra y se presiona contra las costillas como un peso que no la deja respirar. Ese tipo de equivocación que solo existe en un lugar que alguna vez albergó a una familia… y ahora no alberga nada.
Hogar, pensó.
Pero la palabra se quebró en su mente, frágil e inútil.
Ya no era un hogar sin la risa sil