A la mañana siguiente, El Jardín de la Gracia ya había sido reducido a titulares y fotografías cuidadosamente editadas: otra joya más incrustada en la mitología de Veloura. La gente hablaría de la comida, de la iluminación, de la manera effortless con la que Jennifer se había movido entre la multitud, y del hombre que había hecho posible todo aquello. Siempre lo hacían.
Pero los imperios no se construyen con aplausos, y mucho menos se sostienen con ellos.
Los imperios funcionan con números. Con