Dos semanas después…
—Mathias, esto te va a terminar matando —dijo Lukas con voz grave, cargada de preocupación. Había entrado al despacho de su hermano, sin siquiera golpear, encontrándolo hundido en su silla tras el ordenador, con los ojos inyectados en sangre y las manos temblorosas por el agotamiento.
Mathias apenas alzó la mirada, mientras sus dedos seguían bailando sobre el teclado de manera frenética.
—No tengo otra opción, Lukas. Si no hago algo, el cáncer va a matar a Sofie antes de qu