—¿Qué te dijo Mathias? —preguntó Katrine, con voz temblorosa pero contenida, dejándose caer al borde de la cama, mientras sus manos jugueteaban nerviosamente con el borde de su suéter, con la mirada perdida en el suelo.
Lukas se detuvo en la puerta, inclinando ligeramente la cabeza al verla de ese modo. Su postura, tan frágil como firme al mismo tiempo, le resultó un recordatorio silencioso de todo lo que ella había soportado y seguía soportando, la mayor parte del tiempo, en silencio.
—Pues no